La
importancia de parar el mundo
Que se cierren las fábricas,
Que reine el
silencio,
Que caigan
las bolsas,
Clausuren los
bancos
Y se incendie
el dinero,
Que el desastre sea palpable
Y revele el sinsentido de
la vida
Así como la
vivíamos,
Que se evidencie el absurdo de la
existencia
Y el contrasentido
del ser
Esclavo,
Consumidor,
Agente
económico,
Contribuyente,
Engrane al alto vacío.
En estos tiempos queda exhibido
Lo irrelevante
De continuar muriendo la vida,
De ir al trabajo,
Gastar dinero,
Acomodarse en la silla
Y teclear,
Mientras la roca en la que viajamos
Se incendia,
Se pudre,
Se hunde en
mierda,
Consumiéndose
despacio dentro del vórtice cósmico,
Y desde la cual, nos tomamos una
selfi.
Es por ello necesario hoy decir lo
conducente,
Lo pavoroso,
Fascinante
E incierto
Del posible mañana,
Que será lo que nos hagamos creer,
Lo que nos digamos y como
nos pensemos,
Porque la realidad se crea cuando nos
acercamos a ella
Y susurramos…
Por ello tal vez no está tan mal que
algunos piensen
Que éste
podría ser el último día de sus vidas,
Porque antes aceptábamos la cotidiana
muerte en la sobrevivencia,
Siendo algo por necesidad,
Trabajando en la fortuna
de alguien
Que nos ha
convencido de hacerlo,
Sin ser
aquello nosotros,
Porque
quisimos creer
Que no había
otra manera de vivir.
Hoy parece bueno que la gente se dé
cuenta
De la necesidad de parar el mundo
Y que algunos tengan
miedo
Como si fuera éste su último día,
Como si el mundo acabara mañana,
Como si el futuro no estuviera
comprado,
Porque en reacción, tal
vez,
Quieran
liberarse,
Transformarse,
Y tal vez quieran sentir,
Cada vez que
salga el sol,
Con cada
noche estrellada,
En cada
momento a solas,
Que vale la pena este
viaje en roca
A toda
velocidad,
Dentro de la
viviente nada
Y hacia
ninguna parte.
Si lo inevitable está ahí,
Este es el momento.
Y no podría haber sido otro, porque en
la encrucijada,
A la mitad
del camino,
Optamos por este rumbo de radiactivos
sueños plastificados,
Flotando
fluorescentes entre vapores de neón,
Rientes
alienados frente a espejos negros,
Recostados penitentes añejándose entre
óxido y cemento.
Así entonces, no puede irse uno sin
hacer el intento,
Las veces que sean
necesarias,
De morir a gusto,
Sereno,
Entregado,
Exclamando un
poema
En uno de sus silencios.
Porque el poema debe ser escrito,
Debe decirse y debe gritarse,
Abarcando
esos vacíos que todo lo dicen.
El poema debe levantarte del sillón
Y arrancarte
de la autoconmiseración
Para
transmitir su mensaje,
Aunque no se
entienda o no guste
O se olvide
pronto o se confunda
O no sea
socialmente aceptable.
Al poema sólo le queda arder
Y que su sacrificio sea bello.
Es por esto que vale la pena
reflexionar acerca de la importancia de parar el mundo,
De darle a
los sueños y a la poesía otras bienvenidas,
Y en caso de ser el último segundo,
Usarlo también para soñar.
X
En recuperación
Antes de partir,
Debo decir,
Si acaso cuando vuelva ya no sea yo,
Que sabía
O creía saber
Quién era.
Y que igual me preocuparon
El futuro,
Las posibilidades,
El levantarme temprano para ir a trabajar
Y que sabía,
Antes de ser aquel loco,
Que había otros caminos
Los cuales, por cierto, nunca me gustaron.
Y sí,
Llegué a pensar en los viajes solitarios
Mirando al cielo,
En los días de sol hipnótico
Con su lengua traslúcida
Y antes de esas conversaciones
Con el aire
Pensaba yo,
Quiero que se sepa,
Que alguna vez tuve el mismo rostro que los demás,
Que llegué a confundirme unos instantes
Con la máscara que mañana negaré con furia.
Hoy les digo,
Cuerdamente,
Que mentirán
Cuando digan
¡Mira, ahí va el loco!
Eso sólo será una señal
De que estoy en recuperación.
De paso
Soy el que va de paso,
El que siente las miradas furtivas,
Las palabras no dichas,
El que no se busca y no se encuentra,
Que se sabe sólo por casualidad,
El que canta una canción por dentro
Y no para.
Entretanto llegue el final,
Sigo siendo el que está sin estar,
Múltiple,
Repetido en otras dimensiones,
Ahí donde todo es.
Definición
Soy solamente un hombre
Que se va,
Irremediablemente,
A la jodida.
Me han acusado varias veces
De ser cobarde,
De huir,
De no tener valor para quedarme.
Me han exigido mi sangre,
Y entonces me he lanzado por la puerta,
Algunas veces con el auto en movimiento,
Y casi siempre llego tarde a las citas del adiós
Cuando no estoy allí temprano,
Trágicamente
Temprano.
-->
El monstruo de pesadilla
¿Qué necesita un poeta para cantar cosas bellas?
¿Flores, atardeceres, olas…?
¿O más bien
Miradas pegadas a los vidrios de los camiones
En busca de un rostro?
Será que afuera, las letras líquidas
En neón rojo,
Reflejos de cristal y acero,
Dan respuestas.
“¿Que qué tiene que hacer un poeta para cantar cosas bellas?”,
Anuncian
“Cantar sobre fantasmas y sueños,
Lamer pintadas rayas de carretera
Buscar en las azoteas
Y en los tendederos
Limpios anhelos,
Perversas y lúbricas fantasías,
Al estilo del concupiscente”.
“¿Qué debe hacerse?
Recorrer el mundo
A ojos cerrados
En la hora de los profetas
Y los milagros.
Provocar,
Remover cenizas
Y regresar su transparencia
A las órbitas de los soñadores.
Inevitable
Es
Hoy
Que la poesía sea,
Una vez más,
Profanación y vaticinio,
Incendio,
Protesta,
El monstruo de pesadilla
Para viajeros con sueños.
-->
Dormidos
Estrafalario estruendo de pulmones metálicos
Gritaban sordamente en un campo de cemento.
La atmósfera estaba vacía.
Sólo estos ruidos de trapo que a nadie asombran.
Afuera, la niebla se desprende del piso,
Sale de las coladeras,
De las ollas vaporosas,
La eructan los autos
Y la comparten al respirar
Los cuerpos,
Bestias nocturnas
Que buscan madriguera,
Penetran la tierra
Y descienden escaleras hasta perderse en lo oscuro,
En laberinto de umbrales,
En oquedades anónimas.
En las paredes hay símbolos de
Guerreros,
Alcázares,
Deidades,
Animales míticos,
Musas,
Musas,
Y bajo esos limbos
Las luces de halógeno
Las luces de halógeno
Rebotan en sus pantallas de polímero
Los reflejos en sílice
De aquellos seres
Que se sueñan vivos
Mujeres y hombres
Plácidamente sonámbulos.
.
Cínico
Un poco más cínico
Después de las batallas con el desconsuelo,
La soledad
Y todas esas excusas
Enternecedoras y pusilánimes,
No es este un júbilo
Arrebatador,
Certero,
Es sólo
Arrastrar
Un peso invisible,
Una duda,
Un momento de huida
De las profecías
Y de los esqueletos rojos que nos guardan las entrañas
Encendidos como antorchas.
Siempre ha sido la necesidad
De ti, voluptuosa,
De ti,
Húmeda
Por mi saliva
Y mi sexo
Queriendo inundarte
Hasta el olvido.
Tú ajena,
Desconocida,
Y conmigo,
Destructora de mis destinos,
Creadora de mis pasiones más bajas,
Descubridora de mí.
Quiero poseerte todas las noches
Y tú
Siempre diferente,
Tulipán amarillo,
Furiosa cereza,
Bellota en el bosque,
Orquídea silvestre,
Roja flor,
Margarita entre los cerdos,
Trigo,
Purpúrea uva en vid,
Manzanas originales.
Nunca fuimos más que yo y mi deseo
Feroz, salvaje, caliente,
Muy parecido al amor.
Plegaria
Cargo con tu recuerdo
Como cartuchos en un arma
Busco luz de luna ultravioleta
Para escribirte,
Pero sólo hay esta bombilla insensible
De 60 watts.
Acorazo mi cuerpo entre las sábanas
Y pasas a través de mí
Con tu aliento,
Ahora que sólo nos quedan las letras
El insomnio compartido
Secretamente
Tú por calles de madrugada
Yo por estas cuatro paredes y un techo
Ambos en sacrificio.
Nos queda la ferocidad
Y también están aquí nuestras fantasías
Las miradas fijas en los ruidos de la noche.
Hoy no veo a los fantasmas
Ni a su brutal serenidad de bruma
Hoy sólo escucho tu respiración
Como cuando el mediodía en mi pecho
O aquella noche de vino tinto
Con gotas de lluvia en la ventana.
Es un rumor de mar
Lejano
Mientras se retuercen
Aquí mis huesos,
Y mi cuerpo,
Ajeno a mí,
Manifiesta su condición de carroña,
De tripas y carne latiendo,
De agua con sal y polvo.
Sirena,
Abrázate a mí,
Haznos espuma fluorescente
Y burbujas en la arena
Pero acaba ya con nosotros
Ten piedad
Y por favor
Dispara.
El pirata y la sirena
Me queda todavía una sonrisa
Encendida
Para casos de emergencia.
Con ella me voy,
Sirena,
Porque tus lágrimas y las mías
Nos llevarán,
Inevitablemente,
Al fondo del mar.
Ya no regresaré a Ítaca,
Porque sé también que lo mío,
En realidad,
Es el naufragio.
Pirata,
Más que corsario,
Esta vez no voy a raptarte,
Sólo izaré las velas
Antes que morir de amor
En paradisíaca isla.
Un saludo
Desde cubierta,
Como si fuera cuento infantil.
El pirata y la sirena
Se despiden con una sonrisa
Como un faro
Siempre encendido
En caso de emergencia.
A estas horas
Ya debes estar despierta
Y no dejo de escribirte
Que se acabe el papel
La tinta
Mis dedos
El aire
La madrugada
Que nada ni nadie sepa
Jamás
Nunca
De estas historias
Que se vuelvan infinitas
Que se repitan siempre
Como todas las historias entre hombres y mujeres.
No es desear este mal a nadie
Es solamente no permitir que se acaben
Porque se necesitan
Hasta el final de los tiempos
Y a estas horas
Siempre a estas horas
Como yo a ti.
F. Xavier